sábado, 3 de septiembre de 2016

Internet y medios digitales: el antes y después de la noticia 
Florencia Cossi
    Con la evolución de la tecnología y la aparición de los nuevos medios el periodismo ha pasado por varios cambios a lo largo del tiempo, pero las preguntas son ¿la construcción de la noticia ha cambiado? ¿Los nuevos medios dan cuenta de nuevos periodistas distintos al de los medios tradicionales? ¿Hay otro tipo de periodismo? ¿Se prefiere más leer desde la web en vez del diario impreso? ¿Los medios nos marcan que debemos creer y que no? 
   Jesús Canga Larequi afirma que la tecnología es responsable de la aparición de los denominados “nuevos medios” y de los cambios que los mismos están originando en el trabajo diario de la profesión periodística. Estos nuevos medios surgen cuando las empresas periodísticas comenzaron con la búsqueda de un nuevo canal de distribución, como la adaptación a un nuevo soporte de un producto ya conocido, que se convirtió en un nuevo medio. Este nuevo medio añade dos elementos que, aún buscados desde los inicios del periodismo impreso, no habían podido incorporarse a la profesión hasta ahora: la inmediatez y la disponibilidad de un espacio casi infinito para publicar informaciones. Por primera vez en su historia, el periódico tradicional, un medio cuya característica esencial es la de ser un producto perecedero por naturaleza, puede plantearse la posibilidad de una actualización constante de sus contenidos. Ya no se trata exclusivamente de la transformación de un nuevo medio sin que desaparezca el original. Las empresas editoriales de periódicos han descubierto, gracias a internet, dos medios donde antes había uno. La aparición de internet como nuevo medio de comunicación ha vuelto a poner sobre la mesa el tema recurrente de la desaparición de la prensa.
    En la construcción de la noticia debe tenerse en cuenta antes de difundirla que el hecho existe, hay confirmaciones, y reporteros de fuerte reputación que la pueden difundir. Pero, en la prisa por llegar al público, pese a ese trabajo cuidadoso se pierde algo esencial. Furio Colombo en su texto “Cómo nace una noticia” define que hay que tomar consideración a la cuestión del número y enumera cuatro aspectos. El primer aspecto es el número de veces en que se repite ya por sí mismo prueba la relevancia de la noticia pero también es instrumento para el nacimiento de otras noticias derivadas de la noticia madre. Otro aspecto que enumera dice que cuanta más gente se apasiona por un tema, personaje o acontecimiento, más noticias serán generadas en torno a él. Un tercer aspecto en el que el número aparece en el universo de las noticias se refiere a la cantidad de personas implicadas en un acontecimiento. Ese número determina la importancia y repercusión de una noticia. Pero como cuarto aspecto, expresa que, hay otro factor de gran importancia en el nacimiento o en la fuerza con que circula una noticia: el número de periodistas presentes. O sea, las noticias viajan en pack, pero también los periodistas lo hacen. En este punto, es evidente que la noticia se multiplicó a causa del número de periodistas, afirma Furio Colombo.
    Con lo que respecta a si los medios marcan en que debemos creer y que no McCombs y Shaw hablan de una visón popular en la que la comunicación masiva ejerce tremenda influencia sobre los asuntos humanos. La capacidad de la televisión, los periódicos, las revistas, el cine, la radio y toda una multitud de nuevas tecnologías de la comunicación para la mente pública e influir de manera significativa en el flujo de la historia, es un poder ampliamente aceptado. Se ha acumulado una considerable evidencia de que los editores y transmisores desempeñan una parte importante en la modelación de nuestra realidad social cuando realizan su tarea cotidiana de elegir y exhibir las noticias. Este impacto de los medios ha sido rotulado como la función establecedora de agenda de la comunicación masiva. En esto puede residir el efecto más importante de la comunicación masiva, su capacidad para ordenar mentalmente y organizarnos nuestro mundo. en suma, los medios masivos pueden no tener éxito en cuanto a decirnos qué pensar pero tienen un sorprendente éxito en cuanto a decirnos en qué pensar. La prensa hace más que llevar estas cuestiones a un nivel de conciencia política entre el público. La idea del establecimiento de agenda afirma que las prioridades de la prensa en alguna medida se convierten en prioridades del público. Lo que la prensa acentúa a su vez es acentuado privada y públicamente por los públicos de la prensa.
    Volviendo al internet y la prensa Jesús Canga Larequi afirma que parece evidente que, desde una óptica aplicable a las empresas periodísticas, la evolución de internet hasta ahora se ha caracterizado por la sucesión de tres fases claramente diferenciadas dese su aparición: la primera fase respecta a que en un primer momento se produce lo que podemos denominar la “seducción tecnológica”. La red atrae por su capacidad de poder transmitir todo tipo de información de forma rápida y barata, como un nuevo canal de distribución. La segunda fase se caracteriza por la “seducción económica”. En poco tiempo todo el mundo se da cuenta del inmenso potencial de la Red para generar negocio. Aquí, las empresas periodísticas comienzan a darse cuenta de que no sólo hay que “estar” en la red con el periódico sino que se pueden ofrecer “nuevos servicios”, aprovechar la potencialidad del nuevo medio y obtener un rendimiento económico a medio y largo plazo creando nuevos productos. En la actualidad nos encontramos con la tercer fase, la “adecuación de contenidos”. Se hace evidente el axioma de “a nuevos medios, nuevos contenidos”. No se puede dotar a los nuevos medios de viejos contenidos. La red ya ha demostrado su poder de transmisión y capacidad de generar dinero, ahora que hay que potenciar la calidad de los contenidos que se envían por ella. si se crean nuevos productos es evidente que hay que dotarlos de contenidos y que esos contenidos han de responder a unos criterios mínimos de calidad y profesionalidad.
    Debemos tener muy claro que “periodismo” o “periodista” son términos que definen su profesión, mientras que el término “digital” define un soporte. Pero su importantes son los soportes y los medios, la clave de las nuevas fórmulas de información la tienen los contenidos. Si como señalaba anteriormente Jesús Canga Larequi , los públicos se están convirtiendo en elementos activos al poder elegir sus propios contenidos, este nuevo hábito de los usuarios ha de llevar también aparejada una redistribución del consumo de medios. El consumidor elegirá que parte de información quiere a través de cada uno de los diferentes medios y lo hará de forma selectiva, individualizada, lo cual, además de reforzar la idea de “complementariedad” entre nuevos y viejos medios, dará lugar, está dando lugar, a lo que hace tiempo se conoce como “información a la carta” o “personalización de contenidos”. Centrándose en el trabajo de los periodistas actualmente en activo en los medios tradicionales, uno de los riesgos que puede producirse es, menciona Jesús Canga Larequi, en torno al peso de cada sección, y de sus componentes, en las redacciones convencionales. Secciones con un peso específico dentro del periódico podrían pasar a la práctica desaparición y la creación de secciones nuevas a ritmo muy superior al normal.






viernes, 2 de septiembre de 2016

(Des) Interés y adaptación

Agostina Giarrosso   


   Hoy en día es necesario hablar de cómo la información penetra en las personas. La primera pregunta que debe plantearse es: ¿los medios de comunicación nos hacen pensar de la forma que quieren? ¿Repetimos todo lo que dicen? tomemos el ejemplo real de cuando los programas de televisión, radios, diarios, y revistas nos dijeron que en el año 2012 era el fin del mundo. ¿Acordamos con aquella noticia? Posiblemente no, algunos sí, o hubo a quienes a la noticia despertó curiosidad. De todas maneras, todos tuvimos discusiones con nuestros amigos y hermanos, padres y abuelos, vecinos y compañeros del trabajo, acerca de que si era verdad o no. Seguramente se cuestionó la credibilidad de la cultura Maya, si nos pareció un disparate o nos resultó tan posible como creer en la reencarnación. Muchas cuestiones surgieron al rededor del tema, y claramente la noticia transmitida no se insertó en nosotros como un chip de información, sino que se cuestionó, y sin darnos cuenta estábamos hablando del tema. Puede ser que intencionalmente no queríamos hablarlo, o en realidad, no nos interesó del todo el fin del mundo, pero si era real que durante todo un año no hubo quién no haya opinado al respecto. Los medios sin utilizar la fuerza, de una u otra forma, nos impusieron de qué hablar. También podríamos decir que es imposible que los medios nos impongan de qué hablar, ya que solo nos vamos a informar por mero interés propio, porque poco o mucho, en el fondo nos incumbe, y además, hablamos de determinados temas porque son los que más interesan a la gente, afirmarán algunos. Pero entonces, ¿cómo hoy terminamos hablando de corrupción si algunos decimos que nos desagrada la política? ¿Cómo es que pasamos horas hablando sobre un tema que anteriormente nunca buscamos e investigamos por nuestra cuenta? ¿Cómo es posible que se debata ferozmente la renuncia de Messi en la selección, si algunos apenas -o ni siquiera- miramos fútbol? 
   A lo que nos referimos, es que los medios masivos de comunicación no nos dicen qué pensar, pero tienen la capacidad de establecer qué pensar, es decir, de qué hablar, definir el interés del público. Siendo ya clasificado como agenda setting por McCombs, afirma que “Este impacto de los medios masivos -la capacidad de efectuar cambio cognoscitivo entre los individuos, de estructurar su pensamiento- ha sido rotulado como la función establecedora de agenda de la comunicación masiva, su capacidad para ordenar mentalmente y organizarnos nuestro mundo”. Por lo tanto, son muy importantes los temas que se hablan como los que no; los temas no hablados son invisibilizados, censurados, o inclusive, hasta inexistentes. 
   Retomando la teoría de la agenda setting, vale aclarar que estos estudios no son nada nuevos. Se han realizado hace bastante tiempo, incluso cuando Internet no era de uso masivo. Hoy en día, la información no llega a nosotros de la misma manera que hace 50 años 
atrás, ni siquiera igual que hace 10 años. Por lo tanto, es preciso analizar las cuestiones que no solo incumbe a quienes consumimos la información, sino también a quienes la producen. En el momento en que la información está en circulación debemos considerar al uso de las tecnologías y preguntarnos ¿está desplazando el poder de comunicar de los medios tradicionales? Ahora bien, detengámonos en nuestras prácticas cotidianas. Probablemente la mayoría del público joven no tiene como hábito leer un diario, y no se le ocurre ni gastar $5 pesos en uno. Preferimos gastar mucho más dinero para pagar el internet de nuestra computadora de escritorio, notebooks, netbooks o aun así el de nuestro celular, ya que desde nuestro Smartphone sencillamente podemos informarnos, entretenernos con juegos, películas o series, chatear, etc. en cualquier momento. ¿Esto es el fin del medio tradicional? ¿Internet lo ha desplazado? No desesperéis, que los medios tradicionales no se han quedado atrás. No debemos subestimarlos, ni un poco. Las empresas gráficas tradicionales han logrado insertarse en las redes sociales más utilizadas como Facebook o Twitter, y hasta tienen su página de internet con contadores de visitas. “En el PAÍS hemos decidido no solo no tenerle miedo al cambio, sino adelantarnos en la medida de lo posible para estar en la vanguardia de este cambio, igual que lo estuvimos en la del nacimiento de la prensa independiente en España y en el de la información de calidad y competitividad en español”. Aclara Antonio Caño, el director del diario EL PAÍS, es el periódico digital más leído en España.
     Por lo tanto, la teoría de la agenda setting es aplicable a los medios digitales. No es excluyente ya que la noticia utiliza como soporte tanto la página de un diario como un tweet. Pero lo que vale es la noticia por sí misma. La noticia deberá adaptarse a las nuevas formas de codificación que deben llevar adelante para ser decodificadas de la manera que se espera (y posiblemente Stuart Hall estaría de acuerdo con que los medios de comunicación masivos y tradicionales lo han logrado y lo siguen haciendo). 
   Más precisamente, cuando decimos que las noticias deben adaptarse a nuevas formas es, por ejemplo, que no es la misma manera de cómo leemos un diario, a cómo leemos en la web. Generalmente las lecturas de la web son más cortas, rápidas, nómades; no alcanzamos a terminar de leer un artículo que ya nos encontramos con otro link que nos lleva a otra dimensión. ¿Pero no pasaría lo mismo cuando 'hojeamos' el diario o la revista, saltando las páginas? En partes sí, pero por otro lado las variables del tiempo y espacio son distintas, en Internet podemos recorrer hasta el límite de aburrirnos o cansarnos, o bien, hasta darnos cuenta que estamos leyendo temas tan desconocidos, y es muy poco probable luego poder compartirla en una charla cotidiana. De todas formas, no hay que dejar de recordar que de alguna u otra manera los medios tradicionales son los que más se leen, pero ahora en pantallas brillantes y con menos caracteres. 
   Para finalizar, en la actualidad la inmensa legitimidad que poseen los medios tradicionales en Argentina, produjo que especialistas en comunicación pública y encargados de estrategias discursivas de la actual Presidencia de la Nación, optarán por las redes sociales como una herramienta para hacer oír su voz estatal. Ellos plantean que la comunicación con los ciudadanos debe ser horizontal, y a su vez, comunicar de formar objetiva y no instalar un discurso propio del gobierno. Pero ¿es posible ser objetivo a la hora de informar? Si le enviamos un tweet al presidente de la Nación ¿Hasta qué punto es horizontal la comunicación? un intento de utilizar cuentas oficiales es para imponer temas antes que lo hagan cinco o seis medios opositores. Claramente el discurso es totalmente subjetivo, la información, precisamente la noticia, siempre será subjetiva. Tampoco podremos reconocer que efectivamente exista una comunicación horizontal. El 
perfil de twitter del presidente por más informal que escriba, no dejará de ser el presidente de la Nación, y las demás personas del público no dejarán de ser unas más del montón. Por eso, es preciso traer a colación nuestros saberes como estudiantes de comunicación 
social y reconocer que, aunque tengamos la capacidad de poder responderle al presidente, o podamos informar a través de twitter al igual que él, no tenemos la misma capacidad de comunicar; no todos los sujetos podemos hacernos escuchar por igual. La relación entre el poder y el discurso descansa en un orden jerárquico. Por eso, nos guste o no, quien más poder tiene, informa (o impone) mejor. 
Melina Villanueva

Realidad mediatizada
A lo largo de la historia se puede observar que las diferentes ramas del saber han ido experimentando y sufriendo diversos cambios. El periodismo como tal tampoco queda exento de estos ya que los ha ido experimentando  distintas variaciones con el correr del tiempo.  Cambios que no sólo afectan a la profesión sino que también a los profesionales que la ejercen.  Estas alteraciones casi siempre vienen dadas  por diversos avances tecnológicos. Vivimos en un mundo totalmente convulsionado por la vorágine, el vértigo y la velocidad a la hora de comunicarnos y es la tecnología la pieza clave del engranaje que marca los ciclos de los avances en torno a los medios y lo hace a un ritmo cada vez mayor.
  La aparición de internet puso en jaque, de cierta manera, a las diferentes teorías que intentaban explicar los efectos de la comunicación humana hasta entonces, dando lugar a la aparición de los nuevos medios que existen en la actualidad.     La red  también es la causante de los grandes cambios que se generan a diario al llevar adelante la profesión periodística; ya que  son estos nuevos medios los que hacen que deba replantearse la labor, la ética y el rol del periodista, o al menos pensar sobre cómo les afecta.
  Desde siempre se ha creído, erróneamente, que cada vez que surgen nuevas formas y soportes para dar a conocer información se cuestiona al mismo tiempo la vigencia del medio más antiguo para informar, que es la prensa. Esta concepción apocalíptica resulta equivocada ya que la aparición de uno no supone la instantánea la desaparición del otro, no se trata como puede verse de un desplazamiento ya que el negocio sigue siendo la información, no el soporte.  Los soportes resultan ser sólo un medio para que los periodistas lleven adelante su trabajo, no constituyen el fin en sí mismo. Por ese motivo no deben confundirse.

El rol del periodista
  Internet se ha constituido como un nuevo medio el cual combina características de los tres medios tradicionales, la información de la prensa, el sonido de la radio y la imagen de la tv a la vez que propone nuevas formas para presentar los contenidos, creando así nuevos conceptos tales como interactividad, hipertexto, vínculo, enlace, entre otros.      Elementos que son específicos de estos nuevos soportes y que sirven a los receptores ya que le brindan la posibilidad de crear y recrear la realidad a través de este universo virtual con herramientas multimedias que el mismo medio proporciona.     Este nuevo espacio brinda además los instrumentos necesarios para poder solucionar los viejos problemas que acarrea la prensa impresa tales como las variables de tiempo y espacio, es decir  el problema  la instantaneidad, la cual implica que el diario sale de la rotativa ya siendo un producto perecedero. Y  la dificultad que supone la extensión, ya que la edición impresa tiene una cantidad de páginas establecidas, en tanto que en estos nuevos medios no  hay un límite marcado, sino que se puede publicar prácticamente todo lo que se desee sin que el espacio represente una complicación.
  Frente a todo esto el desafío para el comunicador es muy grande, ya que no solo debe jerarquizar, ordenar, adecuar la información que desea transmitir, sino que debe repensar y editar los contenidos para adaptarlos a estos nuevos soportes para otorgarle credibilidad y calidad a los mismos. Para ello debe tener siempre presente que los medios ahora adquieren el carácter de interactivos, es decir que el receptor del mensaje puede criticarlo, responderlo o modificarlo si lo desea. Como afirma Núñez Aldazoro (1999), “El ansiado feedback comunicacional ya es posible”.

Marcando Agenda
  Maxwell McCombs y Donald Shaw se preguntaban hace tiempo ya si “¿La prensa sólo transmite información? ¿es sólo una cinta de transmisión? ¿o, ejerciendo la elección consciente o inconsciente no posee la prensa la capacidad para iluminar ciertas cuestiones por un lapso breve, machacar otras con el tiempo y simplemente ignorar aún otras?”
  El concepto de Agenda Setting podría responder algunos de estos interrogantes acerca de los procesos de construcción social de lo real. El mismo hace alusión a  la influencia que los medios ejercen sobre los receptores, sobre sus preocupaciones, sus intereses, y sus temas de debates.  Esta agenda representa una selección de noticias que realizan los medios, cuyo objetivo es poner en primer plano determinadas cuestiones y disminuir otras. Y como bien lo planteaban Shaw y McCombs, el efecto de esa selección no radica en la capacidad de convicción, sino en poner en suerte los temas que son objeto de debate.
  En consecuencia, los medios masivos de comunicación, prensa, radio y tv no nos plantean límites sobre cómo tenemos que pensar, pero sí nos eligen los temas sobre los cuales debemos dirigir nuestro pensamiento.
  En la actualidad  son los editores y transmisores de información quienes modelan nuestra realidad social constantemente. Las mismas empresas son las que definen qué información se convertirá en noticia y cuáles no. En este plano, entra en juego la figura del periodista quien muchas veces, en lugar de acrecentar su sentido crítico queda subordinado a la línea editorial de la empresa para la cual trabaja. En este sentido, la información se ha transformado en una mercancía de gran valor y quién debe hacerla circular se debate muchas veces entre revelar determinadas verdades o asumir una responsabilidad corporativa.

Construir la realidad
  Hoy en día puede decirse que todo lo que impera en el planeta, o casi todo, responde a las lógicas del mercado, todo se reduce a mercancías, incluso a los sujetos se los somete a la calidad de objeto. Las noticias tampoco escapan a esto y más allá de la agenda que las grandes corporaciones puedan imponer, con el surgimiento de los nuevos medios de comunicación en esta era cibernética, resulta cada vez más difícil para un periodista  obtener una primicia. Esto se debe a que la aparición de los nuevos medios plantean una serie de cambios en la labor periodística, algunos de los cuales resultan beneficiosos como el renombre o  la mayor difusión y otros que pueden ser considerados como negativos.
  Siguiendo esta línea de planteos, cuando una información determinada  se constituye como noticia no representa un producto de determinada agencia ya que todos quieren tener acceso a ella para poder comunicarla. Con variaciones propias de cada medio e inclusive de cada soporte, una misma noticia puede ser informada en simultáneo, desde diferentes miradas o puntos de vista.

  Con los argumentos aquí planteados, queda en claro que hay diferentes y múltiples modos de construir la realidad. En dicho proceso cumplen un papel fundamental los nuevos medios de comunicación masiva, sumados a los tradicionales y a la construcción de agenda o Agenda Setting que realizan estos medios.

El ataque de los nuevos medios del espacio exterior


Por Ertze Peña Guerrero

  Hay una invasión que ha estado en progreso desde hace décadas. Sus fuerzas se colaron sigilosamente desde los espacios más herméticos a la cotidianeidad hogareña y profesional. No hay escape de su insoslayable avance. Extraterrestres monstruosos disfrazados como dispositivos electrónicos que llegaron para apoderarse de nuestras vidas y cambiarlas para siempre.
Nuestras más sagradas prácticas de comunicación se han estado contaminado de su siniestra influencia. Escribir, leer, ver la televisión, informarse, entretenerse, escuchar radio, mirar una película. Nada está a salvo de sus viciosas garras. Miren a su alrededor. ¡Podría haber una a su lado justo ahora! La gloriosa civilización occidental caerá y no será más que polvo por culpa de estás terribles máquinas del mal.
Tal vez.
  Lo más probable es que no. Seguramente algún desastre ambiental causado por el viejo y confiable capitalismo sea lo que acabe con la civilización occidental. Pero en cualquier caso las ansiedades con respecto al efecto de las tecnologías y los nuevos medios están teñidas con este tono jocosamente apocalíptico en los detractores más extremos, o con una desconfianza conservadora en los más moderados.
  Una mirada crítica que revele lo problemático y verdaderamente preocupante de estas prácticas es absolutamente necesaria. No dejar pasar la influencia y los intereses que tienen los conglomerados y megacorporaciones o el espionaje y recolección de información que los estados realizan, por ejemplo, son algunas de estas preocupaciones. En cambio los debates se dan en torno a críticas luditas que giran en círculos, aterradas porque hay personas fuera de su control que realizan prácticas que no tienen nada que ver con ellos. Y es francamente embarazoso ver a alguien asustado frente a una computadora.
  El miedo y el terror son fenómenos que la ficción, en sus múltiples expresiones y formatos, ha logrado capturar y plasmar con maestría. La literatura y el cine han logrado dar forma a aquello que no nos deja dormir por las noches en abundantes monstruos, criaturas, espectros y extraterrestres. El autor inglés de ciencia ficción, fantasía y terror China Miéville argumenta que, para representar lo espeluznante y lo monstruoso, el género del horror se apoya en dos pilares: lo espectrológico (del inglés hauntological) y lo Raro (del inglés weird).
  El primero, epitomizado en la figura del fantasma (que Miéville separa del monstruo como categoría), está ligado a la tradición gótica. La amenaza está muerta, enterrada, o reprimida, y se manifiesta para poner en cuestión la integridad del presente, revelándola siendo carcomida o sucumbiendo a la terrible inexorabilidad del pasado. Lo Raro, por otro lado, no es viejo sino antiguo, no enterrado pero perdido, olvidado, o, idealmente nunca cognoscible en primer lugar. Su verdadera naturaleza, sin embargo, es exterioridad. Lo espectrológico viene de dentro de nosotros; lo Raro desde afuera.
  Si bien Miéville continúa su análisis con más profundidad, explicando que estas diferenciaciones no son ni binarias ni absolutas y que tienen posibilidad de ser intercambiables, lo potente de estas categorías recae en que permiten mirar las raíces de los miedos sociales como los estragos del pasado no resuelto y el rechazo a la otredad. Y en ese sentido se puede entender las ansiedades dirigidas hacía los cambios tecnológicos como un miedo afianzado en lo Raro.
  Aquella otredad es una fuente de horror desde las diferencias culturales más grandes a la sutileza entre la interioridad personal y la de cualquier otra cosa. Las computadoras, los celulares y demás dispositivos se vuelven artefactos de una complejidad misteriosa y arcana que hacen cosas incomprensibles como herramientas y que engendran prácticas culturales que se presentan como distantes, extrañas y poco sofisticadas, por no decir estúpidas a los ojos del utilitarismo capitalista.
  El miedo subyace también porque el otro es un invasor. Los extraterrestres son expresiones de ese miedo. Usualmente representaciones fundadas en el racismo y la discriminación o en los intereses políticos, los alienígenas son culturas que vienen de lugares lejanos a atacar y destruir. La película La Invasión de los Usurpadores de Cuerpos de 1956, cuyo final es la base para la introducción de este artículo, expresa estos miedos en términos del rechazo a la Unión Soviética en el contexto de la Guerra Fría y el macartismo. 
  Lo otro. Lo que no es uno mismo. Que nos invade, rompe estructuras, transforma y nos desafía. Internet y los nuevos medios se manifiestan de esta manera. Ellos ponen en cuestión qué es la objetividad, quienes tienen los poderes hegemónicos, qué es la información, dónde está centralizada, qué es la veracidad, cómo son los tiempos, por dónde y cómo se transmite, cuáles son las reglas de escritura, etc. Por esta razón se vuelven un monstruo. Un invasor cuya complejidad tecnológica va más allá de nuestra comprensión y que viene a tergiversar nuestras sagradas prácticas.
  A los invasores no se los puede colonizar y eso molesta. Molesta no poder dominarlos y forzarlos a hacer las propias prácticas y usar las propias metodologías. El miedo a perder la pureza de la escritura, del periodismo, de la fotografía, de la academia y de todo lo demás, genera que se pierda de vista los puntos de contacto que hay con los extraterrestres y lo que pueden enseñarnos. Es tal el pavor que se pierden de enriquecer sus propios textos. Es difícil negar que incluir enlaces al ensayo original en el blog de China Miéville o a videos de La Invasión de los Usurpadores de Cuerpos no mejoraría este artículo.
  Es tal la vehemencia que también se terminan desdibujando a quienes se defiende cuando se está a favor de los medios tradicionales. Las características de estos medios en la actualidad no solo tienen que ver con si usan Internet o si siguen publicando en papel. Sino con que han mutado en negocios que mueven mucho dinero y que tienen poder a la hora de narrar lo social. La pretendida pureza de la práctica de escribir profesionalmente no está exenta de la mugre que su posición política les otorga.
 Quienes escriben en publicaciones profesionales hoy, independientemente de la calidad de su escritura, lo están haciendo para un medio aún hegemónico; cuyos intereses tienen que ver con mantenerse en esa hegemonía. Su escritura tiene que ver menos con investigar, develar o narrar el mundo de una manera nueva. Mantienen el status quo recogiendo noticias y aportando opiniones viejas como ellos.
  En un mundo en el que existe Fox News y los múltiples diarios y revistas de su dueños, en donde a National Geographic lo compró una persona que niega el calentamiento global, en donde debatir en la televisión sobre un asunto político se vuelve solamente una opinión más y se acepta que machistas, racistas, homofóbicos y demás expresen sus opiniones como válidas; es un mundo que requiere ser invadido. Una invasión que arrase y cambie para siempre el tablero. 


  
  Ser invadido no va a dejar de ser una experiencia traumática. Ser abducido y sondeado por personitas verdes con ojos grandes va a dejar cicatrices físicas y mentales. La pureza del alma propia va a mancharse con cada contacto cercano de cualquier tipo. Y lo mismo le va a ocurrir a los invasores. Nadie va a salir ileso de un encuentro con lo otro, con lo Raro. En ese choque de planetas está la clave para que se engendren nuevos monstruos y fantasmas, hijos tanto de los unos como de los otros. La cuestión está en permitirles la entrada; tentáculos y todo.

La fugacidad de las noticias



Brenda Schönfeld

La fugacidad de las noticias

 “El periodismo se basa en la falsa creencia de que todos los días sucede algo nuevo” dijo Jorge Luis Borges en 1975, durante la conversación que mantuvo con Ernesto Sábato y que luego fue publicado en forma de libro por Orlando Barone. “Nadie piensa que deba recordarse lo que está escrito en un diario. Un diario, digo, se escribe para el olvido, deliberadamente para el olvido” agregó el polémico escritor argentino. 41 años después, el mercado de la prensa pareciera funcionar de la misma manera, sólo que ahora con una mayor y peligrosa vertiginosidad. 
  Entre tanta urgencia, novedad e instantaneidad, un par de minutos son suficientes para caducar una noticia y ser remplazada por una nueva. La tecnología que se fue implementando en los últimos años permitió que la comunicación se realice a través de otros canales. En este contexto, es evidente que la forma de ejercer el periodismo fue mutando para adaptarse a las demandas del presente.
  Internet logró derribar las barreras del tiempo y espacio. Modificó los modos de relacionarnos y por ende transformó los medios tradicionales: la radio, la televisión y muy notablemente la prensa escrita. La metamorfosis que están sufriendo los periódicos de todo el mundo es el reflejo contundente de la manera en la que se genera, circula y se comparte la información.
  El reconocido diario de España, El País, disminuyó considerablemente la producción de ejemplares impresos, a pesar de seguir siendo el más vendido en su territorio y con amplia ventaja con respecto a la competencia. La compañía tuvo que afrontar esta situación, que amenaza con ser apocalíptica, con medidas de ajuste y de reorganización en su redacción. Sin embargo, su versión digital consiguió crecer hasta un 31%, según cifras del año pasado, y se convirtió en el periódico virtual más leído en español.
  Desde esta perspectiva, internet debe ser considerado como un nuevo medio, pero eso no significa que surge en sustitución o eliminación de los medios anteriores. Al contrario, debe potenciarlos ya que funcionan complementariamente. El catedrático en periodismo, Jesús Canga Larequi, señala que el negocio de la prensa no es el soporte, es la información. Entonces, los diarios no están sobreviviendo, se están reinventando. Las personas no dejan de comprarlos porque ya no quieran leerlos para informarse, sino que ahora lo hacen mediante la utilización de otro soporte.
  
  La tecnología nos brinda la posibilidad de que podamos conocer lo que pasa mediante la pantalla que tengamos más cerca, ya sea del celular, la tablet o la computadora. Todo el tiempo y todas las veces que queramos. El nuevo medio tiene dos características que lo distingue: la instantaneidad y la capacidad infinita de espacio. A partir de este par de rasgos es preciso profundizar en cómo emergen y mueren las noticias en la actualidad.  
  Se suele decir que el diario impreso ya nace viejo. Pero por otra parte, la mayoría de las primicias de los sitios digitales parece que envejecen más rápido aún. Es el frenesí del tiempo él que le pone fecha de vencimiento a la información. Cada minuto es suficiente para que un nuevo suceso desplace al anterior, haciéndolo desaparecer, dejándolo suspendido e incompleto. Jim Hoagland es un columnista estadounidense que en 1994 escribió que “el periodismo es la única forma narrativa en la que es posible omitir un final. Una historia no termina cuando quién esta escuchando no insiste para saber como va a concluir”. Es así como una noticia se desvanece cuando deja de provocar interés.
  La realidad se construye y reconstruye a través de los medios de comunicación que funcionan como escenario. Lo que allí se presenta está pensado para ser consumido por el público. Es decir, que internet otorgue la posibilidad de que no haya un límite de espacio como en el papel, no significa que exista mayor cantidad de información y pluralidad. Al contrario, paradójicamente se corre el riesgo de que los medios den datos más superficiales y sintéticos para no aburrir a sus lectores. De este modo, muchos profesionales del rubro trabajan en función de dar a conocer los hechos que consideran relevantes y que van a ser leídas por una mayor cantidad de personas.
    Tenemos la sensación de que la web nos dio la autonomía de poder elegir lo que queremos saber y que además, somos capaces de estar al tanto de todo lo que está sucediendo en el momento. Pero es necesario preguntarnos que tan cierto es esto, porque aunque utilicemos diferentes medios todos hablan de lo mismo, aunque probablemente desde distintos puntos de vista. Por lo tanto, sólo nos enteramos de lo que las noticias nos quieren contar. Los acontecimientos que no tienen esa cuota de novedad, sorpresa o sensacionalismo, no son primicia ni van a serlo nunca. Simplemente quedan guardadas para el olvido y el silencio, ya que no son temas importantes o vendibles para la agenda que se renueva cotidianamente.
   Maxwell E. McCombs y Donald Shaw realizaron un análisis acerca del concepto de agenda-setting, que hace referencia a como los medios de comunicación ignoran, seleccionan y jerarquizan los hechos del día. Y además, como repercuten en la opinión y los debates de sus receptores. Si bien, la teoría de establecimiento periodístico de temas fue formulada por estos autores en 1977, en la actualidad sigue estando en vigencia. Las personas no repiten lo que los medios dicen, pero generalmente solo se nutren y hablan sobre los tópicos que la prensa les ofrecen.
  La imperativa inmediatez de publicar nuevos hechos ocasiona que la mayoría carezcan de investigación e indagación. Los comunicadores trabajan más y en menos tiempo para generar noticias breves y fugaces que mueren al instante. Por este motivo, es importante para todos los periódicos digitales reforzar el compromiso por informar en fidelidad a la verdad. Averiguar el origen de las fuentes, corroborar los datos y no mediatizar sobre cuestiones sensibles como por ejemplo la violencia y las muertes. Es obligatorio aumentar la credibilidad, para no divulgar incidentes falsos o tergiversados. 
   Jorge Luis Borges lo dijo cuatro décadas antes, los periódicos nos convencen de que todo el tiempo suceden cosas de las que debemos estar al tanto. Pero también, nos hacen creer que todo lo que no está escrito en las páginas de un diario o de su sitio web, nunca pasó ni existió. En la introducción del libro La fabricación de la información. Los periodistas y la ideología de la comunicación de Florence Aubenas y Miguel Benasayag expresa que “el trabajo del periodista no consiste más en rendir cuenta a la realidad, sino en hacer entrar a esta en el mundo de la representación. Este fenómeno nos ha llevado a considerar a la prensa no como una de las piezas de nuestro sistema, sino como un universo en sí mismo, autónomo, con sus códigos, con sus imágenes, su lenguaje, sus verdades”.
   Las noticias son efímeras, se esfuman inconclusas casi al mismo momento de aparecer. Sin embargo, es importante que los periodistas ejerzan su profesión comprometiéndose a comunicar verazmente para generar obras que trasciendan la novedad de la agenda y perduren entre tanta fugacidad.